Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

La trampa de los alimentos «sin pesticidas»

Una estrategia de marketing basada en el miedo, no en los datos.

GETTY IMAGES/FLOORTJE/ISTOCK, MODIFICADO POR INVESTIGACIÓN Y CIENCIA

El miedo vende y los departamentos de marketing lo saben. Por esta razón, encontramos infinidad de productos que usan eslóganes quimiofóbicos para atraer al consumidor: «sin colorantes», «sin conservantes», «sin transgénicos», «sin ingredientes químicos»¡incluso se han comercializado productos «sin porquerías»! La estrategia de este «mundo “sin”» consiste en sembrar dudas sobre la seguridad alimentaria de un ingrediente y luego presumir de que el producto en cuestión, mucho más caro, no contiene dicho ingrediente.

Uno de los reclamos más de moda es el famoso «sin pesticidas». Lo encontramos en alimentos infantiles, frutas, verduras, hortalizas, etcétera. Cada vez que lo leo me hago la misma pregunta: ¿me están queriendo decir que los alimentos que no usan este eslogan contienen pesticidas peligrosos? Veamos qué dicen los datos.

Hace unas semanas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hizo público el último informe sobre su control de residuos de plaguicidas (término más correcto que pesticidas) en los alimentos de la UE correspondiente al año 2019 (estos informes tienen un desfase de dos años debido a las dificultades que conlleva recabar, procesar y analizar la información). El documento recoge, entre otras, las actividades de control llevadas a cabo a nivel nacional por los Estados miembros de la UE, Islandia y Noruega. También muestra datos del programa de control coordinado por la UE que utiliza una estrategia de muestreo aleatorio.

Se han analizado muestras aleatorias de doce productos: manzanas, repollos, lechugas, melocotones, espinacas, fresas, tomates, avena en grano, cebada en grano, vino, leche de vaca y grasa porcina. Los resultados no dejan lugar a duda: el nivel de seguridad alimentaria en el campo de los plaguicidas es altísimo.

En los programas nacionales, se analizaron 96.302 muestras. El 96,1% presentó restos de plaguicidas por debajo de los límites permitidos; únicamente sobrepasó ese umbral el 3,9%.

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.