Probióticos para salvar el coral

Se están ensayando cócteles de bacterias diseñados para mejorar la supervivencia de los corales.

Los corales blanqueados, como estos de la Gran Barrera de Coral, frente a Cairns, en Australia, son vulnerables a la desnutrición y a enfermedades que los pueden matar. [BRETT MONROE GARNER, GETTY IMAGES]

En síntesis

Los arrecifes coralinos de todo el mundo sufren un blanqueo masivo como consecuencia del cambio climático y el calentamiento de los océanos.

Para salvarlos, una estrategia prometedora consiste en aplicar sobre ellos probióticos. Estas mezclas de bacterias seleccionadas podrían volverlos resistentes al estrés ambiental, reforzar su salud y protegerlos de enfermedades y de la pérdida de tejidos.

Aunque se debate sobre los efectos inesperados de los probióticos en la naturaleza, algunos expertos insisten en que, si no se actúa pronto, los corales se perderán para siempre en muchas zonas.

Pastinacas y tiburones de arrecife de puntas blancas se deslizan ante los visitantes que mantienen la distancia social en el gigantesco acuario AquaRio, en Río de Janeiro. En un laboratorio situado en el piso superior se está realizando un nuevo experimento, gracias al cual los científicos esperan mejorar las posibilidades de supervivencia de los arrecifes coralinos de todo el mundo.

En la cuarta planta, 20 acuarios rectangulares de unos 20 centímetros de largo se disponen formando una cuadrícula. Cada uno de ellos alberga una abigarrada colección de fragmentos de coral. Los investigadores suministran a algunos de ellos cócteles de probióticos, consistentes en mezclas de bacterias diseñadas para mejorar su supervivencia en condiciones desfavorables.

El investigador João Rosado pipetea un líquido turbio, se detiene frente a uno de los tanques y presiona el émbolo, vertiendo la mezcla en el agua. «¿Puede ver eso, como si fuera humo?», me indica a través de la mascarilla Pedro Cardoso, un colaborador de Rosado adscrito a la Universidad Federal de Río de Janeiro. «Son bacterias.» Cardoso me habla a través de un sistema de vídeo instalado por el equipo y así puedo ver el proceso de modo remoto. La nube bacteriana, de color gris, envuelve al coral como un sudario y se deposita sobre él. Poco después, Rosado suministrará al coral de otros acuarios probióticos en el interior de rotíferos (criaturas marinas microscópicas de las que los corales se alimentan con sus bocas diminutas). Los corales en un tercer grupo de tanques recibirán ambos tratamientos y los alojados en un cuarto grupo, ninguno. Los investigadores observarán a los corales durante las próximas semanas para determinar si estos tratamientos mejoran su salud.

El empleo de rotíferos constituye una estrategia nueva para aplicar bacterias «buenas» a corales que sufren estrés. Los resultados del experimento, realizado en diciembre de 2020, darán pistas sobre si resulta viable ofrecer probióticos a los corales silvestres para así incrementar su supervivencia frente a las altas temperaturas y las enfermedades que los amenazan. Las investigaciones de Rosado y Cardoso, lideradas por el biólogo marino Gustavo Duarte, se basan en los trabajos previos de su mentora, Raquel Peixoto, quien publicó los primeros experimentos con probióticos en 2015. La experta lidera un audaz y controvertido plan de administrar bacterias en el medio natural, lo que podría provocar cambios en todo el ecosistema. Planea aplicarlas en el mar Rojo a finales de este año, y algunos grupos conservacionistas están deseosos de ampliar el alcance de la idea. Aunque junto con sus colaboradores ha realizado numerosas pruebas en el laboratorio y restringirá cuidadosamente sus primeros ensayos en mar abierto, Peixoto sostiene que los corales se hallan tan amenazados que «ha llegado el momento de correr riegos».

Los arrecifes coralinos cubren unos 285.000 kilómetros cuadrados del fondo marino en todo el mundo. La mayoría se concentra en una docena de barreras coralinas principales, pero su influencia sobre la vida marina y humana se extiende por todo el planeta. Casi una cuarta parte de las especies pasa al menos una parte de su vida en ellos. Los arrecifes amortiguan los efectos de los temporales y del oleaje que destruyen las zonas costeras. También alimentan a millones de personas y generan unos ingresos de casi 20.000 millones de dólares anuales gracias al turismo.

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