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1 de Noviembre de 2013
Epidemiología

Erradicar la obesidad

El conocimiento actual sobre las causas de la obesidad nos permitiría mantener a raya la epidemia. Sin embargo, falta una voluntad política fuerte a escala internacional.

THINKSTOCK

En síntesis

Con los conocimientos actuales sobre las causas de la obesidad se podría luchar contra ella. No obstante, la epidemia sigue avanzando en los países desarrollados y se prevé que en los próximos años también lo hará en los pobres o de ingresos medios.

Una de las razones de esa situación se debe a que se ha subestimado el impacto de la enfermedad, si bien se sabe que se asocia a numerosas dolencias crónicas y a un aumento de la mortalidad.

Las campañas educativas que fomenten una alimentación equilibrada desde una edad temprana o la prohibición de ciertos alimentos hipercalóricos en determinados entornos podrían cambiar la tendencia actual.

En enero de 2012, la prensa estadounidense se regocijaba: según las últimas cifras sobre la obesidad difundidas por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos, la epidemia de obesidad infantil y adulta en aquel país parecía haberse estabilizado desde 2005-2006. Sin embargo, hasta el momento no se ha detenido. Más de un tercio de los estadounidenses mayores de 20 años (más de 78 millones de personas) y el 17 por ciento de los niños y adolescentes (unos 12,5 millones de personas) son obesos, es decir, su índice de masa corporal (relación entre el peso en kilogramos y el cuadrado de la altura en metros) es superior a 30. Aunque la población femenina obesa se mantiene bastante estable, la masculina ha seguido aumentando, tanto entre los adultos (del 27,5 por ciento en 1999-2000 se pasó al 35,5 por ciento en 2009-2010) como entre los niños (del 14 al 18,6 por ciento). Sobre todo, los casos de adultos con obesidad extrema (índice de masa corporal superior a 40) están en rápida progresión: según un reciente estudio de la Corporación RAND (Research and Development), una institución estadounidense sin fines de lucro, han aumentado el 70 por ciento entre 2000 y 2010, lo que representa el 6,6 por ciento de la población en 2010, es decir, 15 millones de personas.

El caso de los Estados Unidos no supone una excepción. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas obesas en el mundo se ha duplicado desde 1980, y en 2008, 1400 millones de personas de más de 20 años tenían sobrepeso (índice de masa corporal superior a 25); de ellas, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos, y en 2010, casi 43 millones de niños menores de cinco años presentaban sobrepeso. Además, no solo la prevalencia de la obesidad sigue aumentando en los países ricos, sino que, según la OMS, en los próximos años también lo hará en los países pobres o de ingresos medios, especialmente en América Central y del Sur, África del Norte y del Sur, y Oceanía. Los nuevos casos se darán con preferencia en las ciudades, donde el estilo de vida está cada vez más occidentalizado y las estructuras de atención sanitaria local no se ocupan de ellos [véase «Combatir la obesidad», por David H. Freedman; Investigación y Ciencia, abril de 2011].

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