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1 de Febrero de 2002
Medicina

Angiogénesis terapéutica

Cuando sea posible regular la formación de vasos sanguíneos nuevos se contará con un nuevo tipo de tratamiento del cáncer y de las enfermedades del corazón. Los ensayos en seres humanos con la primera generación de fármacos desarrollados para cumplir.

Serpentean por nuestro organismo, transportando la sangre que nos da la vida. Su curso es visible a través de nuestra piel como tenues caminos o delgados hilos azules. Sólo nos acordamos de ellos cuando nos hacemos un corte o nos acercamos a un hospital a donar sangre. Pero los vasos sanguíneos desempeñan funciones capitales en muchas enfermedades crónicas.

La proliferación de los capilares, vasos diminutos, está implicada en el crecimiento de ciertos tumores, cuya diseminación facilita. Contribuye también a la ceguera que pueden desarrollar los diabéticos. Y a la inversa, cuando merma la capacidad de fabricación de capilares, aparecen enfermedades, como en la muerte hística del músculo cardíaco por un infarto de miocardio. Por todo ello, diversos grupos de científicos, entre ellos los autores, trabajan para desentrañar los mecanismos que subyacen bajo el crecimiento anormal de los vasos. Cabe esperar que este empeño fructifique en forma de nuevos fármacos que bloqueen el crecimiento de los vasos o mejoren su función, en razón del efecto buscado.

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