La pesca en la cultura de Harappa

Pese al parco conocimiento de la antigua cultura del valle del Indo, las representaciones pictóricas, los hallazgos óseos y los restos de artes sugieren que el pescado era una fuente importante de alimentación de esa histórica ciudad.
La barca se desliza silenciosa sobre el agua. Acaba de despuntar el día. De la espesura del herbaje acuático llega de vez en cuando el ruido del aleteo de un ave o del movimiento de cualquier otro animal. El pescador, lanza en ristre, sigue con la mirada a un gran siluro que nada pegado al fondo de una de las innumerables derivaciones del Indo. Pronto el sol arderá en el cielo y sus reflejos en el agua dificultarán la pesca. En el zurrón hay ya dos barbos, caídos en los anzuelos, y ahora se apresta a coronar la faena con esa pieza espléndida. Levanta la vista hacia la orilla. ¿Qué ve? Un grupo de compañeros que, tras echar la red en torno a un banco de peces, la arrastran hacia la ribera. Cuando él acabe, les ayudará a abrir y limpiar las presas para conservarlas en salmuera y evitar así que el calor las pudra. Por un instante sueña en las cosas que puede adquirir con la venta de esas salazones en la ciudad. De su ensimismamiento lo saca la aproximación del siluro; lo captura de un potente arponazo.
Escenas como ésta del Pakistán actual se desarrollaban hace ya unos 5000 años. En el valle del Indo y en las zonas costeras surgió una civilización que, en atención a los principales yacimientos excavados, se ha dado en llamar la cultura Harappa. Por la misma época florecieron también las ciudades-estado de Mesopotamia y el imperio faraónico de Egipto.

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