Los casquetes polares

No son los inmensos bloques de hielo en reposo que se había creído. Junto con zonas estacionarias, los cruzan glaciares que se deslizan muy rápidos. Gracias a las observaciones por satélite se comprende mejor su dinámica.
"Estoy en medio de ninguna parte. Hace mucho frío: fuera de mi tienda, el termómetro marca -40ºC. Un paisaje soberbio y desolado. A mi alrededor, un panorama de hielo que se eleva y se hunde como olas sin fin... El cielo brilla con un azul intenso, roto de vez en cuando por alguna nube." Así se expresa Laurence de La Ferrière, exploradora francesa que, en el año 2000, recorrió 2800 kilómetros en esquíes, arrastrando su trineo, entre el polo Sur y la costa antártica.
Los dos casquetes glaciales, la Antártida y Groenlandia, constituyen un formidable terreno de exploraciones. Con una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados y un espesor medio de hielo de 2200 metros, que sobrepasa en algunos lugares los 4000 metros, la Antártida representa el 90 por ciento del hielo que cubre la Tierra. Si ese continente se fundiera, el nivel de los océanos subiría 70 metros. Cada año caen unas 2250 gigatoneladas de nieve. Tal masa de hielo corresponde a un volumen de agua de una altura de 6,5 milímetros en los océanos. Groenlandia, de un tamaño menor, almacena diez veces menos hielo; sin embargo, debido a un clima más húmedo y menos frío, cada año se depositan allí 500 gigatoneladas de nieve.

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