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1 de Octubre de 2004
Ingeniería aeroespacial

Amarras electrodinámicas en el espacio

Las amarras espaciales sacan partido de leyes físicas fundamentales para producir empuje o frenado, gravedad artificial y potencia eléctrica de bajo coste.

No hay estaciones de servicio en el espacio. Toda nave espacial debe llevar consigo las fuentes de energía necesarias para realizar su misión, por lo usual propulsantes químicos, paneles fotovoltaicos o reactores nucleares.

La otra posibilidad, el servicio de combustible a domicilio, saldría carísima. Por ejemplo, durante una vida estimada de 10 años, la Estación Espacial Internacional necesitará unas 77 toneladas de propulsante de cohete con la sola finalidad de no perder altura gradualmente por la persistente, aunque débil, resistencia de la atmósfera. Incluso tomando un mínimo precio de 15.000 dólares (muy por debajo del actual) por kilogramo de combustible transportado hasta la estación, a 360 kilómetros de altura, el coste total, sólo para mantenerla en la misma órbita, sería de 1150 millones de dólares. Los problemas se agudizan para la exploración de planetas exteriores como Júpiter, donde la luz solar es tan débil que la generación fotovoltaica de energía resulta poco efectiva y donde cada gramo de combustible debe llevarse a cientos de millones de kilómetros de distancia.

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