Estructura de los poliovirus

El virus, famoso por sus efectos devastadores, se ha convertido en modelo de estudio de las relaciones moleculares entre forma y función. El análisis de su estructura abrirá nuevos caminos en la investigación vírica.

Cuarenta años después de haber alcanzado su máximo apogeo en el mundo occidental, el poliovirus ofrece hoy una imagen dispar. Para los países pobres sigue siendo una amenaza mortal ya que, entre las poblaciones sin vacunar, la polio ataca cada año a unos dos millones de personas. En las naciones desarrolladas, sin embargo, el virus se ha convertido en una herramienta de indudable valor científico. Las investigaciones llevadas a cabo durante el desarrollo de la vacuna, en los años cincuenta, sacaron a la luz muchos de sus secretos. El espectro de hospedadores, los sitios por donde lleva a cabo la infección y su ciclo de vida se conocen ahora bastante bien. Por todo ello, el poliovirus constituye un arquetipo para el estudio de otros virus.

Sin embargo, sólo recientemente ha podido abordarse el estudio de las propiedades del virus que guardan una relación directa con su estructura tridimensional. Conocíanse todos sus genes, pero no se sabía, por ejemplo, cómo lograba el virus adherirse a una célula susceptible y penetrar en su interior, de qué manera se ensamblaba ni qué partes de su cápside provocaban la respuesta inmunológica. Elementos fundamentales implicados en la actividad infecciosa del virus permanecían oscuros, porque nadie había logrado dar con su aspecto.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.