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Termorregulación de las mariposas nocturnas de invierno

Curiosamente, aun a falta de adaptaciones especializadas al frío, ciertas mariposas nocturnas logran algo que a sus parientes les está vetado: volar, alimentarse y aparearse a temperaturas próximas al punto de congelación.

El invierno supone la muerte para los adultos de muchos insectos de las latitudes medias y altas del hemisferio Norte. De no caer por el frío, mueren por escasez de alimento. Paradójicamente, los mismos peligros que acarrean la perdición de muchos de ellos, hacen del paisaje boreal un refugio para otros. Las adversas condiciones invernales obligan a las aves y los murciélagos —sus principales depredadores— a emigrar hacia el sur o a invernar. El frío mata incluso algunos parásitos.

Entre los pocos insectos que han conseguido adaptarse a la vida invernal figuran unas 50 especies de cuculiinos: una subfamilia de la amplia familia de los noctuidos. Los cuculiinos son moradores nocturnos, de apagados colores, de los bosques caducifolios septentrionales. En cierto modo, las variedades que se han adaptado a las condiciones invernales han invertido su ciclo biológico respecto del típico de los noctuidos.

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