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Alzhéimer: diferencias entre sexos

Para combatir la enfermedad, es preciso examinar los riesgos propios de mujeres y hombres.

CORNELIA LI

Aunque hacerse mayor resulte inevitable, sufrir la enfermedad de Alzheimer no lo es. No podemos detener el proceso de envejecimiento, el mayor factor de riesgo de esta demencia, pero sí modificar otros muchos factores que influyen en su desarrollo.

No obstante, la falta de conocimientos sobre cómo y por qué difiere la enfermedad entre mujeres y varones supone un obstáculo a la hora de disminuir ese riesgo e idear nuevas estrategias de prevención y tratamiento. Se han descubierto indicios prometedores sobre los factores que actúan de distinta manera en cada sexo, tales como las hormonas y determinados genes; así pues, el examen de esas diferencias constituiría una importante vía de investigación. Por desgracia, según mi experiencia, la mayoría de los estudios sobre el riesgo de alzhéimer examinan los datos de varones y mujeres conjuntamente.

Por este motivo, investigadores de la Red Interdisciplinaria sobre la Enfermedad de Alzheimer de la Sociedad para la Investigación de la Salud de las Mujeres publicó el año pasado un artículo de revisión en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, que reclamaba más análisis de los datos en función del sexo para fomentar nuevas estrategias que mejoren la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del alzhéimer.

Algunas pruebas indican que las hormonas sexuales, como los estrógenos, influyen en la evolución de la enfermedad, pero no sabemos bien cómo ni por qué. Los ovarios son la principal fuente de estrógenos en las mujeres premenopáusicas, y su extirpación quirúrgica antes de la menopausia se asocia a un mayor riesgo de demencia. Este desaparece si se ofrece tratamiento estrogénico después de la intervención y hasta los 50 años. Tal observación hace pensar que los estrógenos ejercen un efecto protector en las mujeres premenopáusicas.

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