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1 de Julio de 2019
Cognición

Cociente intelectual interactivo

Un test de inteligencia en el que hay que mover figuras con un ratón predice mejor que su versión clásica el éxito en la vida real.

Prueba típica de un test tradicional de matrices progresivas de Raven. [LIFE OF RILEY, VÍA WIKIMEDIA COMMONS; CC BY-SA 3.0, https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/legalcode]

Imagine jugar al dominó sin poder reorganizar las fichas o diseñar un edificio sin construir maquetas. Estos ejemplos demuestran la importancia de la interacción con el entorno en el pensamiento humano. Sin embargo, numerosos tests cognitivos miden solo nuestra capacidad de procesar mentalmente las cosas. Según un estudio reciente, un nuevo tipo de test de inteligencia que permite «exteriorizar» la resolución de problemas predice las calificaciones académicas mejor que la versión original en la que se basa.

En el popular test de inteligencia de las matrices progresivas de Raven, muchas preguntas se presentan en forma de una matriz 3×3 con figuras geométricas en sus entradas. De ellas hay una que falta, y los participantes deben completarla con la figura que mejor se ajusta a la pauta general. En la nueva versión, sin embargo, lo sujetos deben primero organizar las otras ocho para crear un patrón coherente, arrastrándolas con el ratón por la pantalla de un ordenador.

Los creadores del nuevo test sometieron a 495 estudiantes universitarios holandeses a una de las dos evaluaciones. Aunque sus puntuaciones en el test original sí se correlacionaban con sus notas en los exámenes, las de la nueva prueba lo hacían considerablemente mejor. El estudio se publicó en febrero en Nature Human Behavior.

Los investigadores también hallaron que quienes obtuvieron mejores resultados tendían a mostrar rachas de actividad con momentos de calma entre medias. Los autores sospechan que, en lugar de mover las formas al azar hasta encontrar un patrón, esos estudiantes desarrollaban una idea, la ponían a prueba y entonces hacían una pausa para reflexionar antes de intentarlo con otra.

«Este desvío externo en el procesamiento de la información es precisamente lo que nos permite hallar soluciones afortunadas a problemas difíciles», explica Bruno Bocanegra, psicólogo de la Universidad Erasmus de Rotterdam y primer autor del artículo. «El nuevo test podría ser un valioso instrumento para evaluar la resolución de problemas en la vida real», opina Wendy Johnson, psicóloga de la Universidad de Edimburgo que no participó en la investigación y a quien le gustaría ver una versión del SAT (el examen de admisión a las universidades estadounidenses) que evaluase también el pensamiento exteriorizado.

«En general, creo que el artículo supone una gran contribución a este próspero campo», valora Gaëlle Vallée-Tourangeau, psicóloga de la Universidad de Kingston que ha hallado que interactuar con la realidad física ayuda a desarrollar la creatividad y el razonamiento estadístico. «Aún nos queda mucho por aprender, pero es hora de abandonar la idea obsoleta de que la mente no es más que un ordenador.»

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