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1 de Julio de 2019
Salud pública

El caos del dengue

¿Obedece el peligro creado por una vacuna contra esta enfermedad a una reacción inmunitaria desatada?

Entre los virus peligrosos que transmite el mosquito Aedes aegypti se cuentan los cuatro causantes del dengue. La primera infección suele ser leve, pero la segunda puede resultar mortal, una peculiaridad que está causando problemas a la primera vacuna autorizada contra esta enfermedad. [PONGMOJI/ISTOCKPHOTO]

En síntesis

El dengue es una enfermedad transmitida por mosquitos que afecta cada año a casi 400 millones de personas en el mundo. La mayoría de afectados ni siquiera se percata de la primoinfección, pero una segunda infección puede acabar con la vida.

Una antigua y controvertida teoría, la facilitación de la infección por anticuerpos (ADE, antibody-dependent enhancement), explica por qué esa segunda infección puede ser mortífera. Nuevos estudios apoyan con fuerza la hipótesis.

La primera vacuna autorizada contra el dengue recrea un primer contacto con el virus y es posible que exacerbe la segunda infección. El papel del ADE en este fenómeno sigue siendo controvertido.

En diciembre de 2015,el entonces presidente de Filipinas Benigno Aquino III y otras personas cerraron un acuerdo con la farmacéutica Sanofi para la compra de tres millones de dosis de Dengvaxia, la primera vacuna autorizada contra el dengue. El plan contemplaba la administración de tres dosis a un millón de escolares de 9 años, con el fin de evitar las peores consecuencias de la infección: insuficiencia circulatoria aguda, fallo multiorgánico y muerte.

Las cuatro variedades (serotipos) conocidas del virus son propagadas por las hembras de mosquitos del género Aedes, en especial por Aedes aegypti. La picadura se produce sobre todo durante el día, cuando la víctima no goza de la protección de las mosquiteras. En los últimos cincuenta años, estos virus emparentados con los causantes de la fiebre del Nilo Occidental, la fiebre amarilla y el zika se han expandido en oleadas por los países tropicales y subtropicales hasta multiplicar por 30 la incidencia de la enfermedad, que ya afecta cada año a 390millones de personas, con clara tendencia al alza.

No todos los infectados enferman y tres de cada cuatro no mostrarán síntomas. Los demás sufrirán uno de los tres síndromes siguientes: fiebre seudogripal, similar a la causada por muchos otros virus; «fiebre del dengue», acompañada de cefalea, dolor retroocular, articular y óseo y, en pocos casos, hemorragia interna; o un cuadro de suma gravedad, que abarca la fiebre hemorrágica y el síndrome de choque por dengue. En este concurren la extravasación (fuga) del plasma sanguíneo a través de los capilares, edema alrededor de los órganos, hemorragias internas generalizadas e insuficiencia cerebral, renal y hepática. El ingreso en una unidad de cuidados intensivos puede salvar la vida del enfermo, pero cada año fallecen más de 20.000 personas, muchas de ellas niños.

Como enfermedad temible que es, los médicos de los países en vías de desarrollo han aguardado con expectación una vacuna durante décadas. Cuando el internista Antonio Dans y la pediatra Leonila Dans, epidemiólogos de la Facultad de Medicina de Manila de la Universidad de Filipinas, se enteraron por el Philippine Star de la campaña de vacunación promovida por Aquino, lo primero que les sorprendió fue su coste. Solo con la adquisición de la vacuna, tres mil millones de pesos filipinos (algo más de 50millones de euros), la campaña de Dengvaxia costaría más que todo el programa nacional de vacunación para el 2015, que cubría nueve enfermedades: neumonía, tuberculosis, poliomielitis, difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, parotiditis y rubeola. Llegaría a menos del 1 por ciento de los casi 105 millones de habitantes del país. Y si bien, según los informes epidemiológicos, el dengue mata cada año a un promedio de 750personas en Filipinas, ni siquiera se sitúa entre las diez primeras causas de muerte. En la categoría de enfermedades infecciosas, la neumonía y la tuberculosis se cobran muchas más vidas.

Al leer con detenimiento un informe provisional sobre los ensayos clínicos con Dengvaxia, redactado por investigadores de Sanofi Pasteur, la división de vacunas de Sanofi, Dans y Dans descubrieron nuevos motivos de preocupación. En niños asiáticos de entre dos y cinco años, los vacunados tenían una probabilidad hasta siete veces mayor que los no vacunados de acabar hospitalizados por dengue grave en los tres años posteriores. Un examen cuidadoso de los datos reveló que, si bien la vacuna resultaba más segura en los niños de más edad que la citada, desde un punto de vista estadístico no era posible descartar que Dengvaxia no empeorara las cosas en algunos de ellos.

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