Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2019
Conservación

Extinción a cámara lenta

La notoria longevidad de las tortugas puede enmascarar su declive.

Joven galápago cuellicorto del Murray (Emydura macquarii), un quelonio cada vez más escaso. [DANITA DELIMONT, ALAMY]

Hace casi cuarenta años, el zoólogo Michael Thompson, entonces en la Universidad de Adelaida, hizo un descubrimiento alarmante: los zorros comunes introducidos en Australia estaban devorando más del 90 por ciento de las puestas de tortuga en las márgenes del río Murray. Los censos de Thompson también revelaron un número desproporcionado de tortugas maduras, lo cual apuntaba a que la depredación ejercida por el zorro ya había reducido la población de juveniles en el río. Si no se tomaba ninguna medida, advirtió, las antaño abundantes tortugas acabarían desapareciendo.

Poco se ha hecho para evitarlo, y la predicción de Thompson tiene hoy visos de hacerse realidad. Un estudio reciente confirma que varias especies de galápagos han disminuido drásticamente o desaparecido de varios tramos del Murray. «El problema radica en que la longevidad de estos quelonios da una falsa percepción de persistencia», afirma Ricky Spencer, ecólogo de la Universidad de Sídney Occidental y coautor del estudio, que fue publicado en febrero en Scientific Reports. «Forma parte de la naturaleza humana añorar aquello que ya no se tiene.»

Spencer y sus colaboradores hicieron un censo de tres especies que eran abundantes décadas atrás: el galápago cuellilargo gigante (Chelodina expansa), el galápago cuellilargo oriental (C. longicollis) y el galápago cuellicorto del Murray (Emydura macquarii). Eligieron 52 puntos a lo largo de tramos meridionales del río para colocar trampas y dedujeron el tamaño de las poblaciones a partir del número de individuos capturados en un tiempo dado. Descubrieron así que habían desaparecido de lugares donde antes abundaban. Además, la mayoría de los ejemplares capturados eran de talla grande, probablemente viejos. Spencer y su equipo achacan las pérdidas a la depredación de las puestas por los zorros, agravado por otros problemas, como la degradación ambiental y la sequía severa de la década pasada.

«Hace décadas que conocemos el problema [de la desaparición de las tortugas], pero, a pesar del eco mediático que la crítica situación de nuestros ríos ha alcanzado en Australia, no se ha hecho nada por revertir la situación», lamenta Rick Shine, herpetólogo de la Universidad Macquarie, en Sídney, ajeno a la investigación. «Este artículo es una llamada de alerta de que, a menos que comencemos a actuar a gran escala en pos de la conservación de las tortugas, podríamos perder un componente fascinante de nuestra fauna autóctona.»

Los galápagos podrían recuperarse con rapidez si se tomaran medidas para proteger sus puestas y restaurar el hábitat, advierte Spencer. Pero la administración suele responder solo cuando las pérdidas alcanzan niveles de crisis, opina. Actualmente, las especies del río Murray carecen de protección federal. Él y sus colaboradores tienen una solución provisional: «Nuestro próximo paso es diseñar las medidas de conservación que la población puede emprender para las especies comunes. Así la gente podrá comenzar a hacer algo sin tener que esperar a la financiación del Gobierno».

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.