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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 1997Nº 245

Política internacional

Armas biológicas

El arsenal biológico ha despertado un interés creciente en los estados y en las bandas terroristas. Son necesarios controles más estrictos sobre este tipo de armamento para evitar su empleo.
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En 1995 tuve la ocurrencia de preguntarle a un amigo: "¿Qué te inspira mayor temor, ser víctima de un ataque con armas biológicas o de un bombardeo químico?" Me miró estupefacto. "La verdad es que lo que me produce pavor es el Alzheimer", me contestó. Soltamos una carcajada. De forma ingeniosa había esquivado mi pregunta por considerar el tema improcedente. En una sociedad civilizada, las personas no piensan en esas cosas.
Al día siguiente, el veinte de marzo, alguien soltó sarina, un agente nervioso, en el metropolitano de Tokio. Murieron 12 personas y 5500 más sufrieron lesiones. En Japón, nada menos, uno de los países más seguros del mundo. Telefoneé a mi amigo y comentamos la coincidencia en el tiempo con mi pregunta a bote pronto. Lo que un día había sido un juego aparentemente frívolo se convirtió, al día siguiente, en un asunto mortalmente trágico

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