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1 de Febrero de 1997
Ingeniería química

Creación de materiales nanofásicos

Las propiedades de estas sustancias con granos ultrafinos, que hallamos ahora en numerosos productos comerciales, pueden diseñarse a medida del usuario.
En septiembre de 1989 un caballero de sienes plateadas y con dinero para invertir entró en mi despacho del Laboratorio Nacional de Argonne. Steven Lazarus, de la corporación ARCH Development, venía dispuesto a crear una empresa. Lazarus, su colega Keith Crandall y yo habíamos hablado ya largo y tendido sobre la posibilidad de establecer una compañía dedicada a la fabricación de una nueva generación de materiales. Aquel otoño, tras nueve meses de darle vueltas al asunto, Lazarus se mostraba convencido del interés comercial de la idea.
Desde 1985 venía mi grupo estudiando esos materiales. Cierto día, avanzada ya la tarde, y ante la necesidad de título para un proyecto de investigación, los bautizamos "materiales nanométricos". La expresión recogía la diferencia esencial que los separa de los materiales ordinarios. Metales, cerámicas y otros sólidos nanofásicos están hechos con los mismos átomos que sus correspondientes formas macroscópicas habituales; en aquéllos, sin embargo, los átomos se ordenan en agregados de tamaño nanométrico, que constituyen los granos o bloques estructurales de esos nuevos materiales

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