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1 de Febrero de 1997
Inmunología

Suicidio celular, en la salud y en la enfermedad

Las células están capacitadas para suicidarse. A menudo lo hacen. Esa apoptosis es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Pero, ¿qué ocurre cuando se altera el proceso autodestructor normal?

Mientras usted lee este artículo, las células de su cuerpo se mueren a millones. Pero no se asuste, la mayoría se autosacrifican para que usted sobreviva. Investigaciones recientes indican que la salud de todos los organismos pluricelulares, incluidos los humanos, depende no sólo de que el cuerpo sea capaz de producir nuevas células, sino también de que sus células puedan autodestruirse cuando no sirven para nada o sufren una alteración. Este proceso crítico, que ahora se denomina apoptosis, o muerte celular programada, pasó inadvertido durante décadas. Pero en los últimos años los biólogos han realizado notables progresos en el conocimiento de cómo se lleva a cabo y controla el suicidio celular.

La motivación de muchos investigadores es doble. Por una parte, la curiosidad científica y, por otra, el deseo de combatir algunas de las enfermedades más temidas. La regulación aberrante de la apoptosis —que puede determinar un exceso o un defecto de suicidio celular— contribuye probablemente a patologías muy dispares, del cáncer a la artritis reumatoide pasando por el sida y la enfermedad de Alzheimer

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