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El artículo de Erik Vance «Sobreestimular a los bebés» [Investigación y Ciencia, agosto de 2018] describe con sensatez las limitaciones de ciertos juguetes, videos y otros artículos modernos para aumentar el desarrollo mental de los niños pequeños. Sin embargo, hay un aspecto que el autor pasa por alto: la sustitución de los juegos sociales por juegos «pasivos», que generalmente tienen lugar en solitario a través de un televisor, ordenador o teléfono, y sin ejercicio físico.

Los juegos sociales resultan clave para el desarrollo mental y físico de los niños. Quizá lo más importante sea que se basan en reglas que han de ser aceptadas por todos los participantes, y solo son divertidos si todos cumplen esas reglas. Los niños que juegan con teléfonos móviles pueden engañar a voluntad: son los dueños de su propio universo digital y pueden tornarse egocéntricos, sin prestar atención a la resolución de los conflictos sociales.

Eduardo Kausel
Instituto de Tecnología de Massachusetts

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