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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2019Nº 508

Neurociencia

Despierta la hipnopedia

Las técnicas experimentales demuestran que es posible fortalecer la memoria durante el sueño.

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En la novela Un mundo feliz, un chico memoriza cada palabra de una conferencia en inglés, lengua que no habla. El aprendizaje ocurre mientras duerme y oye una reproducción de la charla. Al despertar, es capaz de repetir la conferencia completa. A raíz de este descubrimiento, las autoridades totalitarias del mundo distópico de Aldous Huxley adaptan el método para dar forma a la mente inconsciente de los ciudadanos.

La hipnopedia (el aprendizaje durante el sueño) aparece en la literatura, en la cultura pop y en la sabiduría popular. Tomemos al protagonista de la serie animada infantil El laboratorio de Dexter, quien, en un episodio, dedica el rato de los deberes a idear un artilugio con el que aprende francés en una noche. A la mañana siguiente, Dexter se siente incapaz de hablar nada que no sea tal lengua. La idea de la hipnopedia no es una invención moderna, pues los budistas tibetanos llevan practicándola desde hace siglos como entrenamiento mental: con el susurro de un mensaje durante el sueño pretenden ayudar a que los monjes reconozcan como mera ilusión lo que les pasa durante el sueño.

Todos sabemos que aprendemos mejor cuando hemos descansado bien, pero la mayoría de la gente no valora lo más mínimo el aprendizaje durante el sueño. Ahora, una serie de nuevos hallazgos neurocientíficos complica este cuadro al demostrar que una parte crítica del aprendizaje ocurre mientras dormimos: los recuerdos recién formados resurgen durante la noche y esa reproducción ayuda a reforzarlos, lo que permitirá que retengamos al menos unos pocos durante toda la vida.

Algunos estudios han llegado a indagar si sería posible manipular el sueño para potenciar el aprendizaje. Revelan que el programa del sueño que consolida los recuerdos de la vigilia se refuerza con los sonidos y los olores. Los resultados obtenidos con roedores demuestran que existe una forma primitiva de implantación de recuerdos: mientras dormían, se recurrió a la estimulación eléctrica para enseñarles adónde debían acudir en la jaula al despertar. La versión de la hipnopedia imaginada por Huxley, con la que se asimilan textos enteros al pie de la letra durante la noche, sigue relegada a las páginas de su clásico de 1932. Pero los experimentos actuales indican que se pueden modificar los recuerdos mientras el individuo permanece inmerso en el abismo del sueño, lo que constituye los cimientos de una nueva ciencia, el aprendizaje durante el sueño.

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