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1 de Enero de 2019
Política científica

La ciencia a disposición de la política

Con la iniciativa Ciencia en el Parlamento se pone en marcha el asesoramiento científico en la elaboración de las leyes.

Primeras jornadas de #CienciaenelParlamento. [CONGRESO DE LOS DIPUTADOS]

Los pasados días 6 y 7 de noviembre tuvieron lugar en el Congreso de los Diputados las primeras jornadas de la iniciativa ciudadana ­#CienciaenelParlamento. Cerca de 200 personas del mundo de la ciencia y casi 100 parlamentarios nos sentamos juntos para debatir y buscar formas de colaboración.

La iniciativa nació con el objetivo de fomentar la interacción entre ciencia y política e implantar en España modelos de asesoramiento científico similares a los que ya existen en numerosos países. Todos debemos ser conscientes de que las sociedades que pretendan seguir ofreciendo a sus ciudadanos un Estado de bienestar deben prepararse para un entorno cada vez más cambiante, donde el desarrollo científico-tecnológico y las nuevas necesidades sociales requerirán cambios legislativos que se adapten a esas circunstancias. De hecho, muchos de los países más prósperos hoy lo son, en no menor medida, por haberse preparado para los avances tecnológicos, por haber promovido la innovación de sus economías y por haber conseguido utilizar el conocimiento científico como motor de sus sociedades.

La ciencia no tiene todas las respuestas, ni mucho menos, a la hora de ofrecer soluciones a los políticos o ser empleada como herramienta en las tareas legislativas. Sin embargo, la toma de decisiones informadas de manera correcta aumenta las posibilidades de acertar. Como explicaba Carl Sagan, «la ciencia no es perfecta, con frecuencia se utiliza mal, no es más que una herramienta, pero es la mejor que tenemos: se corrige a sí misma, está siempre evolucionando y se puede aplicar a todo. Con ella, conquistamos lo imposible».

#CienciaenelParlamento arrancó el 1 de enero de 2018 a través de Twitter como una propuesta independiente, gestionada por un grupo de científicos que conocemos lo apreciada que es la ciencia en otros países y buscamos que el conocimiento científico sea el motor de la sociedad también en España. En apenas cuatro semanas conseguimos atraer la atención y el apoyo de miles de personas y decenas de instituciones públicas y privadas. Con esas adhesiones, y gracias a la ayuda crucial de la Fundación Cotec y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, a principios de febrero presentamos la iniciativa a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, y a toda la Mesa del Congreso. La aceptación fue total por parte de los principales grupos parlamentarios, y desde febrero hasta noviembre, investigadores y políticos trabajamos juntos para elegir los temas de debate, formar a un equipo de 24 científicos como técnicos de asesoramiento, encargados de recopilar pruebas científicas y contactar con expertos para las jornadas del pasado noviembre.

En esta primera reunión se habló sobre doce temas en los cuales la ciencia tiene suficientes datos y conocimientos para poder informar a los políticos: la gestión del envejecimiento, la conciliación laboral, la inteligencia artificial, la prevención activa del suicidio, la ciberseguridad, la contaminación por plásticos, o las migraciones y la inclusión social.

Los políticos pudieron conocer el estado de la cuestión de cada área, así como sus últimos avances, retos y oportunidades. Por su parte, los científicos fueron más conscientes de las dificultades que implica la labor legislativa. Estas jornadas de acercamiento entre ciencia y política, similares a las que vienen sucediendo en Parlamentos de todo el mundo durante los últimos lustros, ha sido el hito central de la iniciativa.

Hacen falta muchos agentes para que las sinergias entre la clase política y los científicos sean efectivas. Uno importante es la creación de una oficina parlamentaria de asesoramiento científico similar a la que existe en el Parlamento europeo o en el británico. Durante las jornadas, Pastor enfatizó que establecer la oficina española era una prioridad para la presente legislatura. Su puesta en marcha será, pues, el siguiente paso de #CienciaenelParlamento. Es imprescindible que sea un organismo ágil, conectado con el mundo académico y el empresarial y que tenga la capacidad de preparar en unas ocho o doce semanas informes breves, de no más de cuatro páginas, sobre el conocimiento actual de una cuestión. Tras haber consultado a decenas de expertos en el área, en los informes deben exponerse las pruebas, las limitaciones, los retos y las oportunidades que plantea el tema. Hay que evitar las recomendaciones: la función de la ciencia es informar; corresponde a los políticos tomar las decisiones.

Estas han sido las primeras jornadas de lo que esperamos dentro de muy poco sea una tradición que pueda ayudar a mejorar la sociedad. Como decía Rosalind Franklin, «la ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas».

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