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Actualidad científica

  • 20/02/2018 - Geofísica

    Coros y auroras (con un vídeo)

    Una teoría explicaba un tipo de auroras boreales y australes que presentan características periódicas. Un satélite artificial japonés ha comprobado que es correcta. Un vídeo creado por los científicos del proyecto exhibe representaciones de los «sonidos» de las ondas electromagnéticas, conocidas como «coro» o «estribillo», que intervienen en el fenómeno y de las trayectorias de los electrones generadores de esas auroras.

  • 20/02/2018 - Párkinson

    ¿El ion calcio favorece el desarrollo de la enfermedad de Parkinson?

    El catión, además de modular la interacción entre las vesículas sinápticas y la alfa-sinucleína, podría promover la agregación de esta proteína.

  • 19/02/2018 - Materiales

    Las fibras de seda pueden confinar la luz

    El hallazgo promete aplicaciones en ingeniería, biomedicina y el diseño de metamateriales.

  • 18/02/2018 - Seguridad nuclear

    De Mayak al Gran Sasso. Una explicación para una nube radiactiva

    En el otoño de 2017 los aparatos de medida lo captaron por toda Europa: una nube radioactiva se había extendido por el continente hacia el oeste desde los Urales. Ahora hay una posible explicación.

  • 16/02/2018 - Epidemias

    Un ingrediente común en los dentífricos podría ayudar a combatir la malaria

    Se descubre que el triclosán, presente en varias pastas de dientes, altera el ciclo biológico del parásito responsable de la enfermedad. El hallazgo ha sido realizado por un robot inteligente.

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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 1995Nº 222

Epidemiología

El prion en la patología

Rechazada antaño la posibilidad de su existencia, los patólogos comienzan a ver, en los priones, los responsables de diversas enfermedades genéticas o espontáneas de carácter infeccioso.

Menear

Hace veinte años provoqué una ola de escepticismo cuando propuse que los agentes infecciosos que causan ciertas enfermedades degenerativas del sistema nervioso central en animales y, más raramente, en el hombre podrían ser meras proteínas. Una afirmación de ese tenor caía de plano en la herejía. De acuerdo con el dogma imperante, los agentes de enfermedades transmisibles requerían material genético, compuesto por ácido nucleico (ADN o ARN); era éste imprescindible para que la infección se asentara en el huésped. Los propios virus, ínfimos entre los agentes infecciosos, precisan de ese material para dirigir la síntesis de las proteínas que necesita su replicación.

Más tarde, se pondría en cuestión otra conclusión a la que habíamos llegado en mi laboratorio: estas “partículas proteínicas infecciosas” —o “priones”— podrían ser el sustrato de enfermedades, hereditarias o contraíbles. Este comportamiento dual era un fenómeno desconocido. Volvimos a encontrar resistencia cuando avanzamos otro paso más y adujimos que los priones se multiplican por una vía increíble: convierten proteínas normales en moléculas peligrosas sin más que modificar su forma.

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