Ley y orden en el universo

El teorema KAM demuestra que, en ciertas condiciones, el movimiento de n cuerpos que se atraen de acuerdo con las leyes de Newton es casi periódico, y que el sistema solar puede ser estable.

Hace unos treinta años, un matemático huido de Rumania, hoy profesor en Harvard, estaba tomando clases de conducción, preparándose para la vida en la sociedad capitalista. Cierto día se saltó con toda tranquilidad un semáforo en rojo. Faltó poco para que el profesor le abofetease. "¿Qué pasa?", preguntó el infractor con la mayor inocencia. "¡Me he fijado bien, y no hay policías por aquí!"

A nuestro matemático no se le había ocurrido que las normas de circulación siguen vigentes en ausencia de policía, lección no especialmente difícil, ni siquiera para un matemático. Las normas están para respetarlas.

Una teoría matemática extraordinaria muestra que algo similar les sucede a los objetos inanimados; en determinadas condiciones, los planetas o las partículas elementales se mantienen en órbitas estables, a pesar de que ninguna de las "leyes de conservación" ordinarias, como la de la conservación de la energía o de la cantidad de movimiento, les obliga a hacerlo; en otras circunstancias, en cambio, los planetas y las partículas agotan la totalidad de las posibilidades que dichas leyes consienten.

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