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1 de Diciembre de 2015
Paleontología

Evolución de la simetría en los equinodermos

Nuevos fósiles del Cámbrico revelan que los primeros animales de este grupo no eran radiales, sino bilaterales. Ello arroja luz sobre el origen de la simetría pentámera que presentan en la actualidad.

Fósil de Ctenoimbricata, descubierto por el autor y sus colaboradores en España. Se ha convertido en pieza clave para la reconstrucción de la historia evolutiva de los equinodermos. La descripción de su anatomía ha ofrecido pruebas reveladoras sobre la evolución de la simetría corporal del grupo, una transformación que conllevó cambios en la interacción de los animales con el entorno y, en especial, en su estrategia alimentaria. [Fuente: «Plated Cambrian bilaterians reveal the earliest stages of echinoderm evolution» por S. Zamora et al. en PLoS One, vol. 7, n.o 6, 2012]

En síntesis

La simetría pentámera de los equinodermos ha intrigado desde hace tiempo a zoólogos y paleontólogos, porque constituye una singularidad dentro del reino animal, donde predomina la simetría bilateral.

El estudio de los fósiles ha contribuido a aclarar el origen de este rasgo. Hallazgos recientes apuntan a que, en sus inicios, los equinodermos eran bilaterales y solo más tarde en la evolución adquirieron la simetría pentámera.

Si bien no está claro qué llevó a estos animales a explorar el nuevo plan corporal, este debió aportar una ventaja: la posibilidad de interaccionar con el entorno en todas direcciones, lo que facilitaría la alimentación y la defensa contra los depredadores.

Las estrellas y los erizos de mar, tan comunes en nuestras costas, pertenecen al grupo animal de los equinodermos. Una de las características más notables de estos animales es que su cuerpo se divide en cinco partes iguales, es decir, presenta simetría pentámera. Este rasgo resulta llamativo si se tiene en cuenta que la simetría predominante en el reino animal es la bilateral, aquella en la que el cuerpo se divide en dos partes iguales.

Los propios humanos presentamos simetría bilateral. Se trata de una característica muy primitiva y omnipresente dentro de los deuteróstomos, el gran grupo animal al que pertenecen nuestra especie y los equinodermos. De hecho, las propias larvas de los equinodermos la exhiben. Todos los deuteróstomos son bilaterales en todo su ciclo biológico o, por lo menos, en su estadio larvario. Pero solo los equinodermos evolucionaron hacia la adquisición de un plan pentarradiado en la fase adulta.

La ciencia trata de entender por qué los equinodermos exploraron este nuevo plan corporal. Desde hace décadas, los paleontólogos hemos buscado entre las rocas más antiguas del Cámbrico (hace entre 540 y 500 millones de años), donde aparecen los primeros equinodermos, para intentar dilucidar si los fósiles podían aportar alguna pista. Pero, hasta hace poco, todos los hallazgos apuntaban a la misma conclusión: los primeros equinodermos ya eran radiales.

Sin embargo, ciertos fósiles descubiertos recientemente en el Parque Natural del Moncayo, en Zaragoza, demuestran que los equinodermos más primitivos poseían una simetría bilateral muy parecida a la nuestra. Estos y otros datos indican que solo más tarde en su historia evolutiva estos animales desarrollaron un cuerpo radial y pentámero. La descripción morfológica y anatómica de las formas antiguas está ayudando a interpretar las ventajas que ofrecería la aparición de la simetría pentámera, entre ellas la capacidad de interactuar con el entorno en todas las direcciones y explotar con mayor facilidad los recursos alimentarios.

Asimismo, la inclusión de los hallazgos fósiles recientes en el árbol evolutivo de los equinodermos está contribuyendo a clarificar las relaciones de parentesco de los miembros más basales del grupo, justo al principio de su evolución y en los albores de la explosión cámbrica de la vida compleja.

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