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Desnudos con los rayos T

Opacos a luz ordinaria, numerosos materiales son transparentes a la radiación de terahertz: la visión a través de las ropas o de las paredes ya no es una utopía.
BRUNO VACCARO (dibujos); QINETIQ (fotografía)
A los rayos X, tan caros a los radiólogos, les ha salido un serio competidor: las ondas de terahertz, también llamadas rayos T. Estas ondas electromagnéticas, entre las de radio y la luz visible, permiten ver a través de la materia. Conocidas hace más de un siglo, habían sido abandonadas a causa de unas dificultades técnicas que parecían insuperables. Sin embargo, avances recientes, especialmente vinculados a las técnicas de microfabricación, auguran para ellos un mejor porvenir.
¿Por qué son un reto la producción y la detección de ondas de terahertz? De entrada, estos rayos nada tienen de particular. Como los rayos X, la luz visible o las microondas, se trata de ondas electromagnéticas, compuestas de un campo eléctrico y de un campo magnético que oscilan de concierto e induciéndose mutuamente, mientras se propagan a la velocidad de la luz. Las ondas de terahertz se caracterizan por su gama de frecuencias, situada entre las de las ondas de radio y las de la luz infrarroja: entre 0,3 y 10 terahertz, siendo un terahertz igual a 1012 hertz (1000 gigahertz). Corresponde a longitudes de onda comprendidas entre 0,03 y 1milímetro.

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