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1 de Septiembre de 2009
Biología

El origen de la vida

Sobre el descenso de electrones en el metabolismo primitivo.

CORTESIA DE LA INSTITUCION SCRIPPS DE OCEANOGRAFIA, UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, SAN DIEGO/American Scientist

A medida que las fronteras del conocimiento se han ido extendiendo, los científicos han respondido, uno tras otro, a los interrogantes sobre la creación. Hoy en día, nuestros conocimientos sobre el origen del Sol y de la Tierra son notables; los cosmólogos pueden trasladarnos hasta las fracciones de segundo inmediatamente posteriores a la creación del universo. Sabemos el modo en que la vida, una vez comenzada, proliferó y se diversificó hasta ocupar --y en muchos casos, crear-- todos los nichos del planeta. Sin embargo, queda pendiente una de las cuestiones más esenciales: ¿cómo surgió la vida a partir de la materia inorgánica?
Nuestro progreso a la hora de resolver esta cuestión ha estado limitado por una imponente barrera cognitiva. Cuando pensamos en las diferencias que existen entre la materia inorgánica y la vida, somos conscientes de cuán profundas son; tenemos, por ello, la impresión de que la naturaleza debe de haber dado un gran salto para superar ese hiato. Tal es la visión que ha impulsado la búsqueda de los mecanismos mediante los cuales se formaron, a lo largo de la historia de la Tierra, macromoléculas de elevada complejidad, una tarea sobrecogedora.

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