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Vida en el límite: acidófilos

En el sudoeste de Andalucía, en Huelva, existe un extraño paisaje donde discurren aguas de color rojo. Es el río Tinto.

JULIO SEGURA

Siempre se había pensado que era un río muerto, debido a la contaminación minera de la zona. El ambiente es extremadamente ácido y con concentraciones elevadas de metales pesados (hierro, cobre, arsénico, zinc, níquel y cromo, entre otros). Se creía que ningún organismo podría desarrollarse en esas condiciones, hasta que el análisis de las muestras reveló la presencia de microorganismos vivos. Como se lee en la hoja de ruta del Instituto de Astrobiología de la NASA: "La vida es mucho más robusta de lo que nunca pudimos imaginar: cuando tiene oportunidad, se desarrolla".

Se han recolectado muestras de rocas sedimentarias para datar su antigüedad, que ha resultado ser de varios millones de años. Ello demuestra que las condiciones del río precedieron a la actividad minera más antigua de la zona (5000 años). Análisis posteriores han revelado que las condiciones en que habitan los microorganismos del Tinto podrían corresponder a las existentes en el período Arcaico (hace unos 3500 millones de años). En esa época los volcanes empezaron a apagarse y los océanos estaban llenos de estromatolitos. El río Tinto reproduce, por tanto, condiciones extremas que permiten estudiar el origen y la evolución de la vida en la Tierra; asimismo, ofrece un excelente laboratorio para investigar las posibilidades de vida en Marte, el planeta rojo, el planeta del hierro.

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