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Los anillos de Urano

¿Por qué son tan estrechos y oscuros? Lo que se descubrió en el encuentro del Voyager 2 sugiere que el sistema de anillos podría ser una fase transitoria en una epopeya de creación y destrucción.

En 1977, un inesperado resultado experimental condujo a la sorprendente, pero ineludible, conclusión de que el planeta Urano estaba rodeado de una familia de anillos, estrechos y oscuros, distintos de todo lo visto hasta entonces. La ulterior acumulación de información acerca de los mismos planteó varias preguntas fundamentales. ¿Por qué diferían los de Urano de los anillos, anchos y brillantes, de Saturno? ¿Por qué algunos no eran circulares? ¿Por qué tenían anchuras variables y bordes definidos y había vastas extensiones de espacio vacío entre ellos?

El encuentro del Voyager 2 con Urano, en enero de 1986, se proyectó para someter a prueba ciertos modelos dinámicos de la estructura de los anillos mediante la determinación precisa de la posición de los conocidos, la búsqueda de otros nuevos y la observación del tamaño y la distribución exacta de las partículas en el interior de los distintos anillos. Y tal vez lo más importante, el vehículo espacial debía también rastrear la presencia de los pequeños satélites interanulares que describen órbitas entre los anillos y que, según se cree, guían a las partículas de los anillos, manteniéndolas en órbita, a través de las fuerzas gravitatorias sobre ellas. utilizarse algún día para mover turbinas y producir electricidad.

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