Resistencia de los superconductores de alta temperatura crítica

Se empieza a vislumbrar cómo interfiere el movimiento de los vórtices magnéticos en el flujo de corriente eléctrica.

Cuando se descubrieron los su­perconductores de alta temperatura en 1986, se despertaron atrevidas esperanzas. Pronto emergieron, sin embargo, varias dificultades que sofocaron el entusiasmo. Uno de los peores inconvenientes es que su estado superconductor se destruye cuando se les somete a un cam­po magnético, cosa que debe hacerse en muchas de las aplicaciones conce­bibles. La resistencia al flujo de corriente eléctrica se origina cuando el campo magnético penetra en el superconductor en forma de haces discretos, que llamamos líneas de flujo. Las líneas de flujo están constituidas por torbellinos de corriente eléctrica, y por eso se les denomina a menudo vórtices. Si los vórtices se mueven, pueden impedir el flujo de electrones. Saber cómo se mueven y organizan estos vórtices a distintas temperaturas y en campos magnéticos diversos reviste el mayor interés para controlar el fenómeno y mantener el flujo superconductor.

Se ha aprendido mucho acerca de los vórtices. Sabemos ahora que son capaces de formar varias fases nuevas de la materia en la familia de los superconductores de alta temperatura crítica. Para describir estas fases nuevas —sólidos, líquidos y vidrios de vórtices—, fue preciso desechar ciertos puntos de vista sobre la superconductividad y proponer nuevas hipótesis basadas en conceptos mo­dernos relativos a la materia condensada. Con el fin de contrastar las nuevas aportaciones se han elaborado técnicas experimentales de una sensibilidad sin precedentes.

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