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Automoción por pilas de combustible

Prototipos de coches de pilas de combustible recorren ya las calles. Sin embargo, habrá que superar serios obstáculos técnicos y comerciales para que estos vehículos propulsados por hidrógeno salgan a la venta.
"Más despacio, por favor", repite malhumorado Rosario Berretta a medida que su coche se aproxima a los controles de velocidad automáticos que vigilan las afueras del pintoresco pueblo alemán de Nabern, en Suabia. Berretta es el responsable del proyecto que permitirá evaluar la conducción del F-Cell (de "fuel-cell", pila de combustible), la última generación de coches de pilas de hidrógeno desarrollados por DaimlerChrysler. Una flota de 60 prototipos de este vehículo no contaminante y de buen rendimiento empezará muy pronto a rodar por las carreteras del mundo. El joven ingeniero está impaciente por mostrar al público las prestaciones del F-Cell, sobre todo su reprise, que permite efectuar rápidos adelantamientos, una de las ventajas de contar con un motor eléctrico. Pero, de momento, la maniobra deberá esperar que las cámaras de vigilancia desaparezcan del espejo retrovisor.
Pese a su sistema propulsor de técnica depurada, el F-Cell recuerda, por su aspecto, prestaciones y manejo, a un Toyota Corolla, un Ford Focus o cualquier otro turismo del mercado. No parece, por tanto, ningún artefacto del futuro sino un coche actual. Sólo se diferencia de los automóviles al uso por el zumbido de un compresor; ruido que, según Berretta, pronto silenciarán los técnicos de la compañía.

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