El deslizamiento celular

Cuando una célula avanza entre los tejidos, parte de la masa líquida de su citoplasma se torna rígida. Esta transformación depende del montaje y desmontaje ordenado de los andamios proteicos de su citoplasma.

La gente se sorprende, se alarma incluso, cuando comento que muchas células se deslizan a través de los tejidos. Y, sin embargo, ese deslizamiento resulta imprescindible para nuestra supervivencia. Sin él, no cicatrizarían las heridas, ni coagularía la sangre ni el sistema inmunitario saldría al paso de las infecciones. En la otra cara de la moneda, el deslizamiento contribuye al desarrollo de ciertos procesos patológicos, como la inflamación destructiva y la formación de placas ateroscleróticas en los vasos. Las células cancerosas se deslizan y propagan por todo el organismo. Si el cáncer fuera un problema exclusivo de crecimiento celular incontrolado, la cirugía podría extirpar todos los tumores.

La observación del deslizamiento celular en los tejidos ha provocado interpretaciones atractivas sobre el mecanismo subyacente. En una obra póstuma de 1786, Otto F. Müller hablaba ya de una "masa gelatinosa clara desde la que se proyecta una prolongación de aspecto vítreo". El término "gelatinoso" procedía del latín gelare, que significa helar o congelar. La idea de un cambio de estado mecánico en la célula —una transformación de sol en gel, o gelificación— resultó muy provechosa para entender el mecanismo en cuya virtud se deslizan las células y para aislar los componentes moleculares implicados.

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