Consumo energético cerebral

Las neuronas de las aves son extrañamente eficientes en comparación con las de los mamíferos.

[Education Images/Getty Images]

Hace algún tiempo se consideraba que tener un cerebro voluminoso era sinónimo de inteligencia. Pero las aves van en contra de esa lógica: con un cerebro más pequeño que una avellana, algunas saben fabricar herramientas refinadas y recuerdan los lugares donde esconden el alimento. Una investigación publicada en Current Biology señala que lo consiguen gracias a que sus neuronas consumen menos energía que las de los mamíferos, lo que permitiría a su cuerpo mantener una cantidad proporcionalmente mayor de ellas.

Un estudio de 2016 reveló que el cerebro aviar es más denso que el de otros muchos animales. Un ejemplo: los 20 gramos de masa cerebral del guacamayo albergan tantas neuronas como los 30 gramos del saimirí. Pero las neuronas engullen la energía; se sabe que el cerebro humano consume una quinta parte de toda la energía generada por el cuerpo, pese a que solo representa el 2 por ciento de la masa total, señala la neurocientífica aviar Kaya von Eugen, de la Universidad del Ruhr en Bochum. Ella y otros se preguntaban de qué forma el pequeño cuerpo de las aves y sus reservas de energía (basadas en la cantidad de alimento que ingieren) eran capaces de mantener tantas neuronas.

Con el fin de averiguarlo, tomaron como modelo la paloma doméstica. Inyectaron moléculas parecidas a la glucosa marcadas con una sustancia radiactiva en las venas de una decena de ellas y por medio de un escáner siguieron el rastro de la radiactividad a medida que viajaba por su cerebro. Con la observación del movimiento de las sustancias y la toma de muestras de sangre, averiguaron la cantidad de glucosa que consume cada gramo de tejido cerebral. A continuación, con los datos de la densidad de neuronas por gramo procedentes del artículo de 2016, calcularon la cantidad de glucosa que consume cada neurona por minuto.

Si se compara con el consumo energético de las neuronas de los roedores, del ser humano y de otros primates, una neurona de paloma consume tres veces menos que la neurona promedio de un mamífero, un resultado «sorprendente de veras», a juicio de von Eugen. Las neuronas aviares probablemente sean más pequeñas que las de los mamíferos, pero la diferencia en el consumo de energía «es tan abultada que no puede ser la única explicación». Plantea que quizás el cerebro aviar esté organizado de tal modo que las neuronas pueden intercambiar con más agilidad los impulsos nerviosos, o tal vez su temperatura corporal más elevada haga que las neuronas funcionen más rápido. Los autores especulan con que las necesidades cognitivas complejas, como el canto o el vuelo, pudieron impulsar la aparición de neuronas cerebrales más eficientes con el tiempo.

El descubrimiento es «bastante notorio», afirma Suzana Herculano-Houzel, neurocientífica de la Universidad Vanderbilt, quien trabajó en el estudio de 2016 pero no en esta nueva investigación. Dadas las diferencias de densidad neuronal entre el cerebro de los mamíferos y el de las aves, explica, la diferencia de consumo es «justamente la que esperarías encontrar». Las aves podrían haber desarrollado ese rasgo simplemente para poder funcionar con un escaso aporte de energía, añade Herculano-Houzel, no para satisfacer las necesidades de procesamiento avanzadas.

Las dos sienten curiosidad por saber cuánta energía consumen las neuronas de otros pájaros. A von Eugen le interesan en especial los pollos, los cuervos y los loros; incluso los cocodrilos, los parientes más cercanos en el árbol de la vida.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.