Dinosaurios gregarios

Los tiranosaurios recién nacidos se desplazaban en grupos.

[Thomas Fuchs]

Los paleontólogos no saben gran cosa de la infancia de los temibles tiranosaurios. Los fósiles de las crías recién nacidas son muy escasos y no aportan muchas pistas sobre el comportamiento de este carnívoro cuando todavía no alcanzaba los dos palmos de altura. Pero ahora los rastros de unas pisadas minúsculas, descubiertos en rocas datadas en unos 72 millones de años, ofrecen indicios de que las crías pequeñas de tiranosaurio viajaban en parejas.

Los paleontólogos descubrieron las hileras de huellas durante la exploración de una ribera fluvial situada en la formación geológica del río Saint Mary, en el sudoeste de Alberta. En el yacimiento abundan las pisadas de numerosas especies de dinosaurios. Recuerdan a «un concurrido día de playa», según describen Donald Henderson y sus colaboradores del Real Museo Tyrrell de Paleontología en la revista Canadian Journal of Earth Sciences.

Entre las huellas fósiles destacan siete hileras dejadas por dinosaurios diminutos, que parecen apuntar a que caminaban en parejas. «La forma de las pisadas pequeñas, así como la longitud de la zancada, encajan bastante bien con las que debieron dejar las crías recién nacidas de Albertosaurus o Gorgosaurus [ambos eran tiranosaurios]», aclara Henderson. El experto añade que las puntas afiladas de las garras indican que debieron de pertenecer a depredadores.

Los datos de los que disponemos sobre el comportamiento de los tiranosaurios proceden en su mayor parte de las mordeduras conservadas en huesos fosilizados y de un puñado de rastros de pisadas. Los cráneos dañados indican que estos cazadores consumados luchaban mordiendo a sus iguales en la cara, y las hileras de huellas que se han encontrado en la Columbia Británica indican que los adultos a veces socializaban. «El tiranosaurio no era una máquina de matar sin más», afirma la experta en huellas fósiles Lisa Buckley, que no ha participado en el nuevo estudio. Las descubiertas ahora dejan entrever que los recién nacidos se congregaban antes de abandonar el nido, de modo similar a como lo hacían algunos dinosaurios herbívoros y a cómo actúan en el presente los cocodrilos y ciertas grandes aves de hábitos terrícolas.

Buckley no descarta que las huellas pudieran haber pertenecido a otro tipo de carnívoro, pero sea cual sea el autor, su descubrimiento viene a sumarse a lo poco que sabemos sobre las costumbres de los dinosaurios. «No importa a qué tipo de terópodo perteneciesen en realidad. Las huellas descritas en el artículo son fascinantes porque nos muestran indicios de comportamiento gregario.»

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