Ni los hombres son de Marte ni las mujeres de Venus

La mayoría de las personalidades aúnan características atribuidas a uno u otro género.

[Molly Magnell]

En síntesis

En promedio, hombres y mujeres muestran diferencias a lo sumo moderadas en la comunicación de su personalidad, aunque la práctica totalidad presenta una mezcla de rasgos más frecuentes en los hombres y más frecuentes en las mujeres.

Según el estudio presentado, la principal diferencia entre ambos sexos reside en la preocupación que suscita la actividad sexual, aunque con matices notables.

¿Es posible averiguar el sexo de una persona a partir de su personalidad? Los algoritmos están cada vez más cerca de ese objetivo.

Cuán distintos somos en realidad los hombres y las mujeres? Hace unos treinta años, muchos daban por sentado que existían grandes diferencias de personalidad. Sirvan de indicación las guías para encontrar pareja o los consejos recogidos en el libro Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus. Hoy, en cambio, ciertos colectivos se oponen a la idea del género binario, que sitúa a hombres y mujeres en categorías distintas. (En el contexto de este artículo, «género», expresado en términos de «varón», «mujer» o «persona no binaria», se aplica básicamente a los componentes culturales y sociales, mientras que «sexo», descrito a veces con adjetivos como «masculino», «femenino» e «intersexual», designa una combinación de características biológicas.)

En el ámbito científico también se están analizando con mayor profundidad el género, el sexo y la personalidad. Por un lado, se debate en qué medida se diferencia la personalidad de hombres y mujeres cisgénero (las personas que se describen como hombres o como mujeres y afirman que esa identidad de género coincide con el sexo que se les asignó al nacer). La respuesta depende de cómo midan los psicólogos las características individuales.

Por ejemplo, en Estados Unidos, un estudio con más de 300.000 personas que se identificaron a sí mismas como hombres o como mujeres analizó rasgos de personalidad amplios, como la extraversión y la amabilidad, así como aspectos más específicos de estos rasgos, como una conversación y un trato afables o la tendencia a actuar de manera altruista. En esa muestra, las diferencias entre los participantes masculinos y femeninos fueron moderadas en los rasgos amplios pero, en la mayoría de los casos, más dilatadas en el nivel específico. En concreto, los hombres y las mujeres del estudio fueron en general igual de extravertidos (un rasgo amplio). Sin embargo, al examinar los aspectos específicos de la extraversión, se descubrió que, en promedio, ellos buscaban situaciones emocionantes con mayor frecuencia que ellas. Y las participantes demostraron mayores niveles de actividad que ellos.

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