La obra de la catedral de Florencia

La cúpula octogonal de Santa Maria del Fiore, coronada por una linterna, un orbe y una cruz, es una obra arquitectónica única. La construcción del conjunto hizo avanzar la ingeniería y la técnica del inicio del Renacimiento.

En 1294, las autoridades religiosas y civiles de Florencia decidieron ampliar la pequeña iglesia de Santa Reparata y dedicarla a Santa María. Más de cien años después, los ciudadanos florentinos pudieron ver los muros de la catedral de Santa Maria del Fiore elevarse en el centro de su ciudad, a falta de una cúpula. El cubrir o abovedar el espacio abierto de la estructura suponía un reto tecnológico, y, hacia 1418, los administradores de la obra de la catedral, llamada la Opera del Duomo, estaban en un callejón sin salida.

Los arquitectos que se habían sucedido en el diseño de la catedral a lo largo de los años —principalmente Arnolfo di Cambio, Francesco Talenti y Giovanni di Lapo Ghini— habían construido los ocho muros del crucero donde se instalaría el altar mayor. Los muros estaban destinados a soportar una majestuosa cúpula. Pero abovedar un octógono —y particularmente uno enorme (la cúpula debía tener un diámetro de 55,6 metros)— no tenía precedentes. El modelo de Arnolfo, completado con la cúpula que había servido a todos los constructores hasta entonces, se había perdido.

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.