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1 de Abril de 1999
Zoología

Cíclidos de los lagos de Africa oriental

La extraordinaria diversidad que ofrecen estos peces pone en tela de juicio opiniones arraigadas sobre la celeridad en la formación de nuevas especies.
Las aguas del lago Tanganika son limpias, oscuras y profundas. En las orillas someras iluminadas por el sol viven la mayoría de los cíclidos. Los raspadores de algas del género Eretmodus, pardos o verdes y moteados de lunares azules, medran entre las olas que rompen; la turbulencia empuja su dorso redondeado sobre las rocas, en vez de alejarlos de su superficie. Mordisquean algas de las rocas con sus dientes en cincel. Sus vecinos, los Tanganicodus, recolecto­res de insectos, presentan también el lomo redondea­do; pero la cabeza ahusada, el hocico agudo y los dientes largos y finos nos hablan de su capacidad para extraer larvas de insectos de entre las grietas.
En aguas más tranquilas, los resaltes arenosos entre bloques están sembrados de viejas conchas de caracoles, en cuyo interior vive la hembra, minúscula, de un cíclido del género Lamprologus con sus huevos y crías. Los machos, amarillos, verdes o pardos, son demasiado grandes y no caben en la morada. Acostumbran robarse conchas unos a otros, a veces con las hembras dentro, y pavonearse para seducir a sus harenes.

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