¿Qué ven las aves?

La evolución dotó a las aves con un sistema de visión cromática que supera al de todos los mamíferos, hombre incluido.
Los humanos solemos considerar que nuestro sistema visual se halla en la cúspide del éxito evolutivo. Nos permite apreciar el espacio en tres dimensiones, detectar objetos a cierta distancia y movernos con seguridad. Reconocemos a otros individuos y leemos sus emociones con una simple mirada a su rostro. Dependemos tanto de la visión, que se nos hace difícil imaginar los mundos sensoriales de animales cuya capacidad se extiende a otros ámbitos; así, el del murciélago que caza de noche, que se sirve de la ecolocación para descubrir la situación de un insecto.
Nuestro conocimiento de la visión cromática se basa, como es obvio, en lo que vemos: los investigadores realizan experimentos sobre voluntarios para descubrir, pongamos por caso, qué mezclas de colores les parecen iguales o distintas. Aunque se contaba con información de apoyo procedente de otras especies obtenida mediante registros de la excitación neuronal, hasta los primeros años setenta del siglo pasado los expertos no se percataron de que muchos vertebrados, en su mayoría distintos de los mamíferos, veían colores de una franja del espectro invisible a los humanos: el ultravioleta cercano.

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