Así se propaga el cáncer

Las células tumorales vagan por el cuerpo saltándose los controles que mantienen fijas en su debido asentamiento a las células normales.
Nuestro cuerpo es una comunidad de células, en la que cada una ocupa su debido sitio donde realiza las tareas asignadas en beneficio del organismo. Salvo los leucocitos, que patrullan por el cuerpo para evitar la invasión de microbios y la lesión de los tejidos, las células normales permanecen en el tejido del que forman parte. Muy distintas son las células cancerosas, verdaderos pícaros que agreden e invaden otros tejidos.
A la metástasis, diseminación del cáncer hasta sitios distantes del cuerpo, se debe el carácter letal de aquél. El cirujano puede extirpar un tumor primario con cierta facilidad, pero un cáncer que ha entrado en metástasis acaba por diseminarse en tantos sitios, que anula las posibilidades de la intervención quirúrgica. Se entien­de, pues, que la metástasis y la invasión de tejidos sanos por células cancerosas constituyan las notas distintivas de los tumores malignos. To­dos hemos visto la imagen, procedente de países con una sanidad rudimentaria, en que aparecen personas que conviven con tumores del tama­ño de un balón de fútbol; las células que integran tales tumores benignos han proliferado en exceso, mas, a diferencia de las células cancerosas malignas, no invaden el tejido circundante ni producen metástasis.

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