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1 de Noviembre de 1996
Medicina preventiva

Pruebas para la detección precoz del cáncer de próstata

La prueba AEP permite saber con mucha anticipación que se está ante una próstata cancerosa, pero la idea de generalizar su aplicación no es tan evidente como pudiera parecer a primera vista.
Desde 1990 se ha triplicado el número de nuevos casos de cáncer de próstata en los Estados Unidos. De menos de 100.000 ha pasado a los 317.100 que se estiman para este año. Este salto se debe, en gran medida, a la aplicación de un programa de pruebas iniciado en las postrimerías de los años ochenta, que descubre la presencia de un cáncer hasta entonces indetectable. Las pruebas miden la concentración de antígeno específico de la próstata (AEP) en la sangre de un varón adulto; gracias a esa proteína podemos saber que estamos ante una próstata cancerosa con una anticipación de cinco o más años sobre otros síntomas.
A primera vista, parece evidente que la prueba de AEP debería generalizarse a todos los varones, por el principio de que cuanto antes se descubra un cáncer, mayores serán las probabilidades de curación. Y el de próstata se cobra un alto tributo: más de 40.000 hombres sucumbirán a él en 1996 sólo en los Estados Unidos, ocupando así el segundo lugar en la mortalidad por cáncer (después del cáncer de pulmón) y el sexto entre todas las causas de muerte de los varones de esa nación.

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