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1 de Marzo de 2017
Conservación

Defensor de la naturaleza

El paleontólogo y ahora político Richard Leakey dirige la lucha contra la caza furtiva que se libra en Kenia.

En llamas: Un guarda forestal del Parque Nacional de Nairobi contempla las hogueras de colmillos de elefante decomisados, el 30 de abril de 2016. [CARL DE SOUZA, GETTY IMAGES]

El 30 de abril de 2016, el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, prendió fuego a una montaña de cuernos de rinoceronte y colmillos de elefante que habían sido decomisados en todo el país. Era la mayor incineración hasta la fecha: ardieron 105 toneladas de marfil valoradas en 100 millones de dólares y 1,3 toneladas de cuernos por valor de otros 67 millones. En cierto modo, la quema era el funeral por los más de 6000 paquidermos y 300 rinocerontes exterminados por los contrabandistas. Aún más importante, era una clara señal de advertencia de que esos artículos solo poseen valor cuando forman parte de los animales vivos, ya que estos atraen al turismo y desempeñan funciones capitales en el mantenimiento de los ecosistemas.

Colmillo a colmillo, cuerno a cuerno, África ve desaparecer a su fauna más emblemática. El censo del elefante africano se ha desplomado un 62 por ciento en la última década, principalmente a manos de los cazadores furtivos, mientras hoy apenas sobreviven 29.000 rinocerontes de los 70.000 que se estima vivían en 1970. Por desgracia, no son las únicas víctimas. El número de leones ha descendido un 43 por ciento en los últimos veinte años; las jirafas, censadas en 140.000 en 1999, han declinado hasta 80.000, y la lista no cesa aquí.

Para acabar con la matanza, en abril de 2015 Kenyatta puso a Richard Leakey al frente del Servicio de Fauna Silvestre de Kenia (KWS, por sus siglas en inglés). No era la primera vez que nuestro entrevistado formaba parte del organismo. En 1989 ya fue nombrado director del entonces joven servicio. Hasta aquel momento era conocido por sus descubrimientos de fósiles humanos, pero pronto se granjeó una reputación de servidor público insobornable y combativo. Dimitió en 1994, tras acusar de corrupción a altos cargos del Gobierno del presidente Daniel Arap Moi.

El desafío que supone ahora la conservación de la fauna es mayor si cabe. Los elefantes, los rinocerontes y otros animales soportan una presión cinegética más intensa que nunca, ejercida por bandas organizadas que compiten por satisfacer la pujante demanda de Asia de artículos zoológicos.

Nuestra revista entrevistó a Leakey, de 72 años, en la Universidad Stony Brook en Long Island, donde ocupa el cargo de director del Instituto de la Cuenca del Turkana, acerca de su labor en pos del patrimonio natural de Kenia.

La entrevista ha sido editada en aras de la claridad. 

 

Investigación y Ciencia: ¿Por qué usted, como heredero de la gran dinastía de paleontólogos, se ha volcado en la conservación?

Richard Leakey: Cuando estudiaba fósiles, trataba con especies que se extinguieron a causa del cambio climático y de la caza excesiva. Hoy, admirar el espléndido paisaje de Kenia con tantos de sus sucesores, los supervivientes (que hoy son especies distintas), supone para mí una experiencia catártica. Con ellos, me siento en casa. Me entiendo mejor a mí mismo. Soy consciente de mi lugar en el gran devenir de la vida. La paleontología no es algo desligado de mi preocupación por la fauna, sino que forma parte de ella.

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