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1 de Marzo de 2017
Energía

Electricidad de mar y de río

Los ecosistemas de agua dulce y salada podrían ofrecer grandes cantidades de energía renovable.

Allí donde los ríos se unen con los mares podría haber una gran oportunidad: el gradiente de salinidad que se forma en la frontera entre el agua dulce y la salada almacena una cantidad considerable de energía potencial. De hecho, se calcula que los estuarios podrían cubrir el 40 por ciento de la generación global de electricidad.

Los expertos llevan años intentando convertir ese potencial en una fuente de energía útil. Una de las últimas propuestas al respecto llega de la Universidad de Pensilvania, donde el profesor de ingeniería civil Chris Gorski y sus colaboradores aseguran haber encontrado una nueva forma de generar electricidad en tales entornos más eficiente y barata que las anteriores. El método, consistente en una variación del proceso conocido como «mezclado capacitivo», recuerda al funcionamiento de una batería, ya que usa electrodos y se basa en la existencia de un gradiente electroquímico. Pero, al contrario que una pila, se trata de un sistema abierto.

Por ahora Gorski y su grupo solo han probado en el laboratorio un prototipo del tamaño de un teléfono móvil. Como explican en Enviromental Science & Technology, su dispositivo generó 0,4 vatios por metro cuadrado: dos veces la densidad de potencia lograda en trabajos previos con el método de mezcla capacitiva. Los investigadores aún han de aumentar la producción y determinar si la técnica sería rentable y aplicable a gran escala (una central eléctrica real alcanzaría el tamaño de un pequeño almacén). También deberán investigar los posibles efectos sobre el entorno, ya que esta «batería fluvial» requiere que pasen por ella grandes cantidades de agua de estuario.

Anthony Straub, ingeniero químico y ambiental de Yale, y otros expertos no están convencidos de que sea posible construir un generador eléctrico eficiente en la desembocadura de los ríos, y aseguran que técnicas como la de Gorski solo podrían funcionar con gradientes de sal relativamente acusados, como los existentes en los lagos hipersalados, los pozos geotérmicos o las depuradoras de aguas residuales. No obstante, si el nuevo sistema se demostrase viable y seguro, podría acabar formando parte del abanico de fuentes de energía renovable, como la solar o la eólica.

Infografía-apunte-8.jpg

 1 Se introduce agua salada y dulce en los lados opuestos de la pila y se sumergen electrodos de ferrocianuro de cobre. Una separación de papel de filtro minimiza la mezcla entre ambos lados.

2 En el lado con agua dulce se ceba el electrodo con sodio. En presencia de agua dulce, el hierro del electrodo reacciona con el sodio y libera iones de este último. El hierro desprende a su vez electrones, los cuales viajan a través de un circuito.

3 En el lado con agua salada, el hierro del electrodo absorbe los iones de sodio y atrae los electrones procedentes del agua dulce. Estas dos reacciones están acopladas; la electricidad se genera cuando los electrones fluyen de un lado a otro de la pila a través del circuito.

4 Cada 60 segundos se intercambian los líquidos (el lado con agua salada pasa a recibir agua dulce, y viceversa), lo que mantiene la corriente.

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