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Evitad la humedad, alérgicos

A los ácaros del polvo no les gustan las regiones áridas.

BOB SACHA, GETTY IMAGES

Poner tierra de por medio ante ciertas alergias frente a malas hierbas o árboles y mudarse a otra ciudad o región es una alternativa posible, y lo mismo se podrá decir a partir de ahora de las alergias causadas por los ácaros del polvo. Los arácnidos microscópicos —que dejan tras de sí las heces y los cuerpos muertos que desencadenan crisis alérgicas y de asma— no abundan en extensas franjas de las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas, según un nuevo estudio de los artrópodos que habitan en los hogares.

Con la ayuda de ciudadanos interesados, investigadores de la Universidad estatal de Carolina del Norte y de la Universidad de Colorado en Boulder analizaron el ADN de los artrópodos hallados en 732 muestras de polvo tomadas en los marcos de las puertas interiores de domicilios de todos los EE.UU. Entre los datos referentes a muchas especies, han hallado que el este del país y su costa occidental son un verdadero vergel para los ácaros, mientras que los estados interiores del oeste son, en comparación, un desierto. ¿Por qué? Porque estos organismos precisan de una humedad elevada para vivir. (No pueden beber, por lo que absorben la humedad del aire para permanecer hidratados.)

Anne Madden, autora principal del estudio, advierte que el resultado negativo en las muestras procedentes de partes del oeste estadounidense no significa que en tales zonas no existan ácaros. Hasta en las regiones áridas, los colchones y las alfombras, además del mobiliario procedente de zonas más húmedas, pueden albergar colonias de estos animalillos, asegura David Miller, que estudia el vínculo entre los problemas domésticos de humedad y la salud en la Universidad Carleton de Ottawa, que no ha participado en el estudio.

Se calcula que 20 millones de estadounidenses padecen alergia por culpa de ellos. Miller aclara que si uno es alérgico a los ácaros del polvo, vivir en las tierras áridas de Estados Unidos y Canadá y en zonas elevadas es sin duda un buen remedio. Pero no es preciso que se mude al otro extremo del país para escapar: conseguirá desterrarlos si coloca fundas hipoalergénicas en los colchones y las almohadas, lava las sábanas una vez a la semana y pasa a menudo la aspiradora, provista, eso sí, con un filtro de alta eficacia (HEPA).

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