Albatros divorciados

La tasa de separaciones entre los albatros de ceja negra aumenta a medida que el océano se calienta.

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Pocos animales parecen más cariñosos que los albatros de ceja negra. Estas grandes aves marinas, cuyas cejas oscuras ensombrecen sus ojos como si llevaran rímel, son socialmente monógamas y a menudo se aparean de por vida. Sus «matrimonios» aparentemente románticos tienen un propósito práctico: permanecer con la misma pareja genera confianza, lo cual es esencial para que entre ambos miembros puedan alternar los largos viajes de búsqueda de comida y los deberes de incubación de los huevos. 

Pero el «divorcio» no es algo inaudito. Como sucede en otras especies monógamas, las hembras de la familia de los albatros abandonarán una unión que carezca de éxito reproductivo. El proceso es relativamente discreto y está libre de ruidosas disputas, comenta el biólogo Francesco Ventura de la Universidad de Lisboa. A menudo, cuando una hembra de albatros considera que la alianza no ha tenido éxito en el transcurso de un año, simplemente aparecerá con un macho diferente en la siguiente temporada de reproducción. 

Aunque el divorcio es natural entre los albatros, Ventura comenzó a notar que su tasa parecía variar de un año a otro entre las aproximadamente 15.500 parejas de albatros de ceja negra que se reproducen en la isla de Goicochea, un afloramiento rocoso dentro de las Islas Malvinas. «Claramente hubo años en los que se separaron más parejas, en comparación con los años anteriores», explica Ventura, cuyo equipo examinó unos 15 años de datos de reproducción. 

Para deducir qué causó estos picos de divorcios, el equipo se centró en dos variables ambientales vitales para los albatros: la velocidad del viento y la temperatura de la superficie del mar. Cada una afecta a las aves de diferentes formas. Por un lado, los vientos más fuertes les facilitan volar distancias mayores para recolectar alimentos. Por otro, el aumento de las temperaturas de la superficie marina reduce la disponibilidad de nutrientes para los albatros al disminuir la producción de fitoplancton, lo que tiene efectos en cascada sobre el resto de la red trófica marina. Como resultado, los albatros deben viajar más lejos y luchar más para encontrar suficiente comida. Esto altera los horarios de cría y aumenta los niveles de estrés entre las parejas, factores que pueden disminuir el éxito reproductivo. 

En un artículo publicado el 24 de noviembre en Proceedings of the Royal Society B, Ventura y su equipo concluyeron que el ascenso de las temperaturas del mar se asocia a unas mayores tasas de divorcio entre los albatros de ceja negra de la isla de Goicochea. Ello supone la primera prueba de que las condiciones ambientales aumentan tales tasas en poblaciones monógamas silvestres, según los investigadores.

Las temperaturas de la superficie marina más cálidas se relacionaron con un mayor número de albatros divorciados debido a los fallos en el proceso de cría. Además, el equipo descubrió que, en los años más cálidos, las hembras de albatros tendían a abandonar más a su pareja incluso después de episodios exitosos de reproducción. «Estas hembras son las más afectadas por el calentamiento», apunta Ventura. «Se divorcian más a menudo, cuando en teoría deberían de permanecer junto a su pareja anterior.» Ello puede deberse a lo que Ventura llama la «hipótesis de culpabilidad de la pareja», en la que la hembra padece a la vez el estrés causado por las condiciones ambientales y el mal desempeño de su pareja. 

El experto plantea la hipótesis de que podrían manifestarse tendencias similares en otras poblaciones de aves marinas y posiblemente entre algunos mamíferos monógamos, lo que pone de relieve una consecuencia del cambio climático que quizá se pase por alto. Según Natasha Gillies, investigadora de la Universidad de Liverpool que estudia el comportamiento reproductivo de las aves marinas y que no participó en el reciente estudio, el fenómeno podría tener impactos profundos en las poblaciones más pequeñas de aves al disminuir las opciones de reproducción. «Si la situación es que el aumento de la temperatura de la superficie marina conlleva mayores tasas de divorcio, eso reduce el éxito reproductivo de la población en su conjunto», apunta. «En última instancia, se están trayendo menos albatros al mundo y ello va a impactar a la población de manera más amplia.»

Este artículo apareció publicado en la sección de Actualidad Científica el 30 de noviembre de 2021.

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