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  • Investigación y Ciencia
  • Julio 1996Nº 238

Astronomía

El cinturón de Kuiper

El sistema solar exterior no termina bruscamente en la órbita de Plutón, sino que se prolonga en un extenso cinturón de pequeños cuerpos.

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Tras el descubrimiento de Plutón en el año 1930, la posibilidad de encontrar un décimo planeta en órbita alrededor del Sol despertó el interés de muchos astrónomos. Oculto por las enormes distancias del espacio interplanetario, el misterioso "planeta X" podría haber escapado incluso a los telescopios más potentes, o al menos así se argüía. Pero los años pasaron sin que se le encontrase, y la mayoría aceptó que el sistema solar se limitaba al conjunto de nueve planetas que nos resulta familiar.

Sin embargo, en 1992, cuando identificamos un pequeño cuerpo celeste de sólo unos cientos de kilómetros de diámetro, más alejado del Sol que los planetas conocidos, muchos se replantearon muy seriamente sus ideas sobre el sistema solar. Desde entonces, hemos hallado una treintena larga de cuerpos similares que describen sus órbitas a través del sistema solar exterior. Es probable que haya una cohorte entera de objetos así. En su conjunto constituirían el cinturón de Kuiper, región del sistema solar bautizada en honor al astrónomo estadounidense de origen holandés Gerard P. Kuiper, quien, en 1951, defendió su existencia.

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