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1 de Julio de 1996
Informática

Programación para redes fiables

Ciertas técnicas, que capacitan a los sistemas de computación distribuida para reorganizarse a sí mismos, pueden lograr el restablecimiento del servicio aun cuando falle alguna de sus partes.
"Surfear" por Internet ha dejado de ser un pasatiempo seductor. Un número cada vez mayor de organizaciones de todo tipo, desde compañías de informática hasta empresas editoriales, están valiéndose de servicios "en línea" que operan de modo muy simi­lar al de World Wide Web, "la Telaraña", como suele llamarse en español. Este tipo de servicios puede facilitar el tratamiento de informaciones importantes, acelerar la adopción de decisiones y mejorar la eficacia de una organización. Pero conforme son más las instituciones que dependen de la nueva técnica, muchas son también las expuestas a los inconvenientes de las redes informáticas. Inconvenientes que les resultan particularmente obvios a los usuarios de sistemas de computación distribuida, los cuales concatenan programas, servidores y archivos de datos dispersos por una amplia red de ordenadores y terminales.
Como bien saben todos los usuarios de ordenadores, los programas que operan en redes son propensos a fallar. Leslie B. Lamport, de Digital Equipment Corporation, uno de los precursores de los sistemas de computación distribuida, los definió como "sistemas en los que el fallo de un ordenador de cuya existencia ni siquiera teníamos noticia puede hacer inutilizable al nuestro". La Telaraña, desde luego, no está exenta de fallos. A finales de 1995, los usuarios de la Telaraña dieron cuenta de varios "semiapagones", durante los cuales la comunicación por Internet resultó en gran medida imposible. Tales fallos se han atribuido a causas diversas; entre ellas, deficiencias de la programación, sobrecargas de tráfico en las líneas de comunicación y sobrecarga o fallo completo de los servidores de la Telaraña, que son los ordenadores donde se almacenan los documentos a los que acceden los usuarios desde sus estaciones de trabajo. Lo más verosímil es que a tales apagones haya contribuido una combinación de factores. Por desgracia, con la expansión de las redes informáticas --y no sólo de la Telaraña, sino también de los sistemas de informática distribuida instalados en bancos, universidades y en oficinas-- tales fenómenos se van a multiplicar

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