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  • Diciembre 2000Nº 291

Informe especial Internet inalámbrica

Ingeniería informática

El futuro ha llegado ¿O tal vez no?

¿Podrán nunca popularizarse los teléfonos móviles de la Red con el tiempo y el dinero que cuesta enviar un correo electrónico?

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Para entrever el futuro, observemos a un adolescente japonés. La llamada por teléfono móvil —verdadero fenómeno de la vida moderna— terminará como los discos de vinilo de 45 rpm. El teléfono no sólo sirve para llamar, sino que ha de enviar correo electrónico. Desde su introducción en febrero de 1999 unos diez millones de japoneses se han equipado con el teléfono iMode, capaz de acceder a Internet. Tanta ha sido su popularidad, que el operador, DoCoMo de NTT, es ahora el primer proveedor de servicios de Internet.

La aceptación de los teléfonos de la Red en EE.UU. crece con bastante mayor lentitud. Las empresas de telefonía celular han incorporado "microbuscadores" a sus modelos más recientes, de suerte que los usuarios puedan enviar correo electrónico y leer los titulares de las noticias. Los tecnófilos que emplean teléfonos de la Red creen en ellos ciegamente. Cuando Edward Learned, director de marketing de un importante proveedor de Internet en Minneapolis, se extravía, sólo tiene que introducir su lugar de destino y el teléfono le da instrucciones. Mientras él se mantiene en línea, revisa su correo electrónico, lee las cotizaciones de bolsa, consulta los horarios de películas y va siguiendo los asuntos pendientes.

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