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1 de Agosto de 1999
Seguridad internacional

Guerra biológica contra los cultivos

La suelta intencionada de organismos que devoren las cosechas del enemigo es un arma devastadora en tiempos de guerra o en manos terroristas.
El 25 de noviembre de 1969, el presidente Richard Nixon anunciaba que los Estados Unidos "renunciaban unilateralmente al uso de agentes y armas biológicas letales y de todos los demás medios relacionados con la guerra biológica". De puertas afuera se aducía el limitado interés militar de esas armas. Pero al deponer ante el Senado en 1989, Matthew S. Meselson, biólogo molecular de Harvard y experto en armas biológicas, explicaba las razones: "Primero, esas armas podían constituir una amenaza no menor que las nucleares; segundo, podían ser más sencillas y baratas de desarrollar y fabricar que las armas atómicas; y, sobre todo, podía copiarse fácilmente el programa estadounidense de armas biológicas... Ante un análisis tan riguroso y escueto nos llevó a la conclusión de que nuestro programa de armas biológicas encerraba una grave amenaza para nuestra propia seguridad."
Podría decirse que el uso de armas biológicas se remonta a la época del Imperio Romano, cuando era práctica común envenenar los pozos enemigos echando dentro animales muertos. Hoy se entiende por guerra biológica, si atendemos a la definición gubernamental estadounidense, "el cultivo o producción de bacterias patógenas, hongos, virus, etc., y sus productos tóxicos, así como ciertas sustancias químicas, con la intención de producir enfermedades o muerte".

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