Poco ruido y muchas burbujas

Ligeras cortinas de aire para proteger a los peces del ruido humano.
CORTESÍA DE JAMES PIPER, UNIVERSIDAD DE TEXAS EN AUSTIN
La contaminación acústica en los océanos se ha intensificado debido al aumento de la navegación comercial, las prospecciones de petróleo y gas, y otras actividades. Cada vez hay más indicios de que los ruidos de baja frecuencia de estas y otras procedencias pueden dañar órganos delicados de calamares, pulpos y sepias.
Una forma de proteger a los organismos marinos consistiría en construir fuertes barreras sólidas, probablemente costosas, en torno a las fuentes de ruido o a las áreas que se desee proteger. Los expertos en acústica han descubierto ahora la posibilidad de utilizar burbujas en lugar de barreras; algunos están realizando experimentos con ligeras cortinas de aire que absorben y reflejan las ondas sonoras.
Las ondas de baja frecuencia presentan una gran longitud de onda, lo que exigiría emplear burbujas de gran tamaño: unos diez centímetros o más. Por desgracia, las burbujas formadas espontáneamente (como las que surgen al introducir aire en los acuarios domésticos) que superan los diez centímetros se dividen en otras más pequeñas. Para mantener el tamaño de las burbujas, los investigadores las rodean de finas películas de látex y las atan juntas como si de globos se tratara. Las pruebas de laboratorio realizadas con las burbujas de látex demuestran que, agrupadas en capas, amortiguarían el sonido en 44decibelios, la diferencia de ruido entre una calle con mucho tráfico y una biblioteca. El grupo de Mark S. Wochner, de la Universidad de Texas en Austin, presentó estos resultados en un congreso reciente de la Sociedad Acústica de EE.UU. celebrado en Seattle. Ahora pretende comprobar el efecto de esas burbujas al colocarlas alrededor de una barcaza en un lago de Texas y, más adelante, de buques marítimos de gran tamaño y de parques eólicos en el mar.
Puede que las burbujas no resuelvan del todo la contaminación acústica. Aunque amortigüen el sonido procedente de fuera del agua, desde el lecho marino se seguiría transmitiendo el 10 por ciento del ruido provocado por las actividades de perforación, afirma Peter Dahl, experto en acústica de la Universidad de Washington. El equipo de Dahl está analizando la naturaleza de ese sonido para hallar otras formas de eliminarlo.

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