Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Radiofrecuencias y salud

Las ondas electromagnéticas son ubicuas, especialmente en entornos urbanos. ¿Supone algún riesgo?
JUDE BUFFUM
En la era actual de las telecomunicaciones, el espacio que nos rodea se ha convertido en el canal que más tráfico de información soporta. Ello se debe a la creciente transmisión de datos por medio de radiofrecuencias, la región del espectro electromagnético con frecuencias comprendidas entre algunos kilohercios y unos 100 gigahercios (la luz visible ronda los 500 terahercios). Hoy en día no existe rincón del planeta al que no lleguen ondas electromagnéticas procedentes de algún sistema de comunicación. Esta circunstancia ha despertado el interés sobre los posibles efectos de las radiofrecuencias sobre la salud.
En general, las señales de frecuencia más elevada requieren un mayor número de antenas, puesto que sufren una atenuación mayor y, por tanto, un menor alcance espacial. Factores como el tipo de terreno o las condiciones climáticas perturban la propagación de las ondas, por lo que a menudo han de instalarse repetidores pasivos o regenerativos que recuperen y retransmitan la señal. Tales necesidades implican un aumento del número de transmisores y de su potencia, sobre todo en ámbitos urbanos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.