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Desastre en el golfo de México

El impacto del vertido de petróleo conllevará daños ambientales durante decenios.
JOE RAEDLE Getty Images
Ya han transcurrido más de 20 años desde que el Exxon Valdez encallase en las costas de Alaska, pero las nutrias marinas siguen hozando en lodos contaminados al buscar almejas en Prince William Sound. Casi 25 años después de la ruptura de un tanque de almacenamiento de combustible cerca de los manglares y arrecifes coralinos de Bahía Las Minas, en Panamá, todavía aparecen en el agua manchas e irisaciones de petróleo. Y hace más de 40 años que la barcaza Florida, cargada con fuelóleo, embarrancó cerca del Cabo Cod; debido a los detritus acumulados bajo la vegetación de las marismas, el olor de la zona recuerda una estación de servicio.
Las costas estadounidenses del golfo de México podrían sufrir daños similares, en vista de los miles de metros cúbicos de crudo ligero expulsados por el pozo destruido de la compañía BP, situado a 1500 metros de profundidad y a unos 100 kilómetros de la costa de Louisiana. La plataforma de perforación Deepwater Horizon hizo explosión el pasado 20 de abril y los esfuerzos por contener la fuga de petróleo --estimada entre unos 800 y varios millares de metros cúbicos al día-- en las semanas posteriores al accidente, sufrieron retrasos y numerosos reveses. El crudo derramado podría superar en varias veces el vertido del Valdez, lo que amenazaría los ecosistemas, la habitabilidad y la economía de la región durante años.

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