Sobrevivir a la sal

Las bacterias halófilas medran en ambientes hipersalinos gracias a unas proteínas ácidas que evitan la muerte celular por choque osmótico.
LUCA GALUZZI
Gracias a la evolución, la vida consigue abrirse paso hasta en las condiciones ambientales más adversas del planeta. Hallamos un ejemplo de ello en las bacterias halófilas ("amantes de la sal", en griego), microorganismos del dominio de las arqueas que medran en lagos salados y zonas volcánicas.
En principio, la elevada salinidad de esos medios es incompatible con la supervivencia de la célula, que no tardaría en deshidratarse debido al choque osmótico, es decir, a la tendencia a equilibrar la concentración de electrolitos con la del entorno. Sin embargo, las arqueas halófilas proliferan en ambientes hipersalinos; al equilibrar la concentración de sal de su citoplasma con la del exterior, evitan la muerte celular por ósmosis.

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