Amenaza de derrumbe en la Antártida

Dos expediciones a la barrera de hielo de Thwaites advierten de que se podría desmoronar en menos de una década y que el vasto glaciar que retiene se deslizaría al mar.

El frente de la barrera de hielo de Thwaites se eleva hasta 40 metros sobre el mar. Esta inmensa placa flotante de hielo se está debilitando con rapidez. [Elizabeth Rush]

En síntesis

El glaciar Thwaites es una inmensa masa de la extensión de Bielorrusia que permanece separada del océano Antártico por una barrera de hielo.

El calentamiento de la atmósfera y del mar está acelerando la fusión y la disgregación de la barrera, de modo que, si el glaciar se deslizara entero al océano, el nivel de los mares subiría más de medio metro.

Recientes investigaciones en el lugar han descubierto un mecanismo que estaría acelerando el proceso, con un plazo que los expertos calculan en diez años o menos.

El 26 de diciembre de 2019, Erin Pettit cruzaba no sin dificultad una planicie helada de un blanco cegador arrastrando en un trineo de plástico un radar para hielo del tamaño de una maleta grande. La nieve quebradiza crujía a cada paso, prueba de que se acababa de derretir y congelar de nuevo tras unos días cálidos de verano. Inspeccionaba así una parte de la Antártida que hasta poco antes no había hollado el ser humano. Una larga hilera de banderines rojos y verdes que ondeaban al viento atados a cañas de bambú señalaba el camino seguro, sin traicioneras grietas ocultas bajo el manto de nieve. La barrera de hielo de Thwaites parecía intacta en la superficie, pero de haber sido así, ella no estaría allí.

Pettit estaba estudiando los defectos del hielo, equiparables a las fisuras invisibles en la pared de una enorme presa, que determinarían el momento en que se desmoronaría la barrera. Cuando llegue ese instante, el resto del casquete de hielo de la Antártida occidental que se halla tras ella podría acabar en el océano, lo cual elevaría el nivel del mar en todo el planeta e inundaría poblaciones costeras.

Vista desde la distancia, la barrera parecía lisa, pero a medida que caminaba, esta glacióloga de la Universidad Estatal de Oregón constató que la hilera de banderines subía y bajaba respecto al horizonte. Ello era un indicador inequívoco de que andaba por una superficie ondulada, algo importante, pues significaba que la masa de hielo subyacente era un terreno desigual, cosa que nadie esperaba. En las imágenes captadas por satélite, el centro de la barrera de hielo parece estable, pero Pettit aclara que no es así: «Podría venirse abajo de cuatro o cinco formas».

La barrera de hielo de Thwaites nace donde el inmenso glaciar del mismo nombre se encuentra con la costa occidental de la Antártida. La barrera es una placa flotante de cientos de metros de grosor que se interna medio centenar de kilómetros en el océano Antártico, con una extensión de entre 800 y 1000 kilómetros cuadrados. Durante los últimos veinte años, en paralelo al calentamiento planetario, el estudio mediante satélites y fotogrametría aérea ha revelado su deterioro. 

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